7 mitos, algunos falsos y otros verdaderos sobre la nutrición
Si existe un aspecto de nuestra vida especialmente sensible al rumor y el mito, ése es sin duda la alimentación. Al ser algo que nos afecta a todos los seres humanos, al ser un hecho universal, cada país, cada pueblo, cada familia, tiene sus propias leyes y reglas respecto a cómo comer, muchas de ellas carentes de base científica. Si entramos en el apartado de las dietas, nos encontramos con que la rumorología campa a sus anchas, con los consiguientes perjuicios para la salud. No te fíes de los refranes populares y de las viejas tradiciones: aquí te desvelamos verdades y mentiras sobre el mundo de la nutrición, para que aprendas a comer realmente sano.
“Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”.
1) Los alimentos integrales adelgazan. FALSO.
Las harinas y cereales integrales tienen prácticamente las mismas calorías que los productos refinados, sin embargo, son más sanos los integrales por su alto contenido en fibra y minerales. “No adelgazan, sino que, al contener más fibra, regulamos la función intestinal y eliminamos más toxinas. Además, al ser saciante, evitamos comer más cantidad”, por lo que es aconsejable, añadirlo a la dietista.
2) Las galletitas de agua aportan menos calorías que el pan blanco. FALSO
NO, las galletitas tienen grasa, por lo tanto, a igual cantidad, el valor calórico es mucho mayor. El pan blanco tiene 280 calorías en 100 gramos, contra 420 en la misma cantidad de galletitas.
3) Los productos light no engordan. NO NECESARIAMENTE.
Light o diet significa que el producto está reducido en alguno de sus componentes: grasas, azúcares o sales, lo cual no siempre indica que aporten menos calorías. De cualquier forma, por más ligth que sea el producto, si se consume en abundancia engorda.
4) La fruta, como postre, engorda. FALSO, PERO CON MATICES.
Como nutricionista solemos recomendar comer la fruta fuera de las comidas, nunca como postre, pero eso no significa que de esta manera “nos vaya a engordar”. La comamos antes, durante o al final de la comida, la fruta tiene siempre el mismo aporte calórico. Sin embargo “para una persona que esté a dieta, los azúcares de la fruta pueden interferir con el buen efecto que nos hacen otros ingredientes de las comidas. Por eso, nosotros colocamos la fruta, que es indispensable en la alimentación, donde más beneficio hace, que es de desayuno, merienda o sólo cena de fruta”. Por otra parte, la mayoría de nutricionistas suelen aconsejar tomarla antes de comer o entre horas porque tiene un alto poder saciante, pocas calorías y es muy nutritiva.
5) Para bajar de peso, es importante hacer seis comidas diarias. VERDADERO.
“Para alimentarte bien es mejor comer muchas veces y poca cantidad”. En efecto, no tiene ningún sentido, y además, no es sano, saltarse el desayuno o la cena con el fin de adelgazar más rápido. Lo ideal es hacer seis ingestas: desayuno, colación, almuerzo, colación, merienda y cena. Este sistema, eligiendo alimentos adecuados, sanos y bajos en grasa, nos permite llegar a la mesa con menos hambre, evitando los atracones. Además, comer cada pocas horas favorece la digestión y, psicológicamente, nos ayuda a pensar menos en la comida.
6) La remolacha engorda porque tiene mucho azúcar. FALSO
El mito se basa en equipararla con la “remolacha azucarera”, que no es la comestible. Pero la remolacha común sólo tiene 10 gramos de azúcar por cada 100 gramos, igual que la calabaza, la zanahoria y el zapallo.
7) Salir a comer afuera engorda. FALSO
Esta costumbre tan castiza se ha convertido en prohibitiva para la mayoría de personas que están a dieta, fundamentalmente por una elección errónea de las raciones. Existen en las cartas de los bares, restoranes, etc. Muchos menúes que podemos comer sin preocuparnos del régimen. Para picar, podemos elegir diferentes verduras preparadas con diferentes métodos de cocción para que sean mas atractivas, carnes a la plancha, pescados magros con salsa de verduras, brochette con diferentes carnes y verduras e incluso cantidades moderadas de jamón, lomo y queso. Todas estas elecciones son equilibradas para una persona que lleve a cabo una dieta estándar y son tan sabrosas que se pueden compartir sin mayores problemas con los amigos. Además, en la mayoría de los locales ya empiezan a incluir ensaladas variadas para completar un menú sano y equilibrado también fuera de casa. Salir a comer afuera no tiene por qué engordar, lo que engorda son los malos hábitos.
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