La adolescencia: edad de cambios
Llega la primavera… estación de cambios, los árboles brotan, las flores se abren con todo esplendor, los pájaros salen de sus nidos y llenan de alegría las calles. Y con ella, los adolescentes en su máxima expresión. Chicos en las plazas, en el centro, en todos lados, en grupos… riendo, soñando… experimentando nuevas sensaciones, compartiendo, creciendo.
Hermosa etapa, llena de cambios, sentimientos y emociones encontradas. Puede transitarse pacíficamente o resultar un caos, tanto para el chico como para la familia.
Podemos definir la adolescencia como la etapa de transición entre la niñez y la edad adulta, donde se producen importantes cambios físicos, cognitivos y psicosociales.
Se dice que es una etapa de transición ya que es la línea divisoria entre la seguridad de la niñez y el mundo desconocido del adulto. Adolescencia deriva del latín adoleceré, que significa faltar algo, carecer de, y en la acepción positiva se traduce como crecer, desarrollarse.
Su inicio se basa en un criterio biológico determinado por la maduración orgánica. Es decir, que la adolescencia comienza con la pubertad, que conduce a la madurez sexual y a la capacidad de reproducción. En cambio el criterio de finalización de la adolescencia está determinado por características psico-socio- laborales.
Alrededor de los 10 u 11 años se empiezan a producir ciertos cambios a nivel hormonal. La glándula pituitaria, situada en la base del cerebro, incrementa su actividad, activando a su vez a las demás glándulas endocrinas de nuestro cuerpo, entre ellas las sexuales. En las niñas, los ovarios comienzan a incrementar la producción de estrógeno, con lo que se estimula el crecimiento de los genitales y el desarrollo de los senos. Mientras que en los niños, los testículos aumentan la producción de testosterona, con lo que se estimula el crecimiento de los genitales masculinos, la masa muscular y el vello corporal. Varones y mujeres tienen ambos tipos de hormonas, pero las niñas tienen niveles más altos de estrógenos, y los niños niveles más altos de testosterona. Por ejemplo: la testosterona, en las niñas influye en el crecimiento del clítoris, de los huesos y del vello púbico y axilar.
Podemos mencionar distintos caracteres sexuales:
Los caracteres primarios constituidos en las mujeres por: Ovarios, Trompas de Falopio, Útero, Vagina y Vulva. En hombres: Testículos, Pene, Escroto, Vesículas Seminales, Próstata. Los mismos acompañan al ser humano desde la vida dentro del vientre materno. Están íntimamente relacionados con la capacidad de procrear.
Y los caracteres secundarios que son los que empiezan a desarrollarse en la adolescencia, los que se “ven”. En las niñas las caderas se amplían y la caja ósea pélvica se ensancha para facilitar el parto. Empiezan a desarrollar capas de grasa bajo la piel dándoles una forma más redondeada. Hay un crecimiento de los senos, donde los pezones se agrandan y sobresalen. La areola (el área que rodea los pezones) también se hace más grande.
En los varones se produce un marcado ensanchamiento de los hombros. La voz se vuelve más profunda, en parte como consecuencia del crecimiento de la laringe y en los varones es más notoria por ser además una respuesta a la producción de hormonas masculinas.
El crecimiento del vello púbico, axilar, facial y corporal aparece en hombres y mujeres siguiendo diferentes patrones.
El “estirón” del adolescente, que hace referencia al crecimiento sostenido en estatura y peso es otra de las características sexuales secundarias.
No se puede hablar de pubertad sin mencionar la menstruación y la eyaculación o las poluciones
En la mujer el primer signo de madurez sexual es la menstruación (en otro artículo desarrollaré bien este tema) que es una emisión de sangre a través de la vagina. Hecho que se da normalmente una vez al mes (ciclo menstrual).
El principal signo de madurez sexual es la producción de esperma. Según los autores de:
“El desafío de la Sexualidad”, la polución y la eyaculación son emisiones de semen en pequeños chorros, a través de la uretra del pene, hacia el exterior.
La diferencia es que la polución (emisión) se produce espontáneamente, durante el dormir. Un muchacho puede encontrar al despertar una mancha húmeda o una mancha seca endurecida sobre las sábanas, resultado de una eyaculación nocturna, es decir de una eyaculación involuntaria, conocida comúnmente como sueño húmedo.
En cambio, la eyaculación, es durante la vigilia, casi siempre como consecuencia de la masturbación o de una relación sexual.
En este post he desarrollado los cambios físicos que se dan en la adolescencia, a grandes rasgos. Si te interesa conocer las repercusiones psicológicas que producen éstos, te invito a leer “la edad del pavo”.
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Enlace foto: Flickr
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[...] adecuando la información a la edad y a la curiosidad, para que de este modo, cuando llegue la adolescencia, no sea tan difícil hablar sobre temas referidos a la [...]
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